Psicólogos Móstoles Constitución te lo explica en pocas palabras…

La otra cara de los vínculos afectivos es que sufrimos cuando «perdemos a la persona querida», cuando esta pérdida se produce en el mundo real (fallecimiento), es irreversible y pasado el shock inicial la persona empezará a transitar por las diferentes etapas del duelo hasta llegar a la última fase de «aceptación», entendiendo por esto que la persona aprende a seguir viviendo y disfrutando de la vida a pesar de que sabe que ya nada será igual…

Cuando una pareja termina una relación, cada miembro de la pareja desaparece en el «mundo» del otro (aunque en la realidad externa siga viva), lo cual implica que ambas partes tendrán que llevar adelante un proceso muy similar al que ocurre en los duelos, pasando igualmente por sus diferentes etapas, pero en este caso al no tratarse de una «perdida irreversible» el proceso se complica mucho más porque en muchos casos se mantiene la expectativa de volver a retomar la relación, entorpeciéndose de esta forma el «trabajo del duelo»… Además la ruptura supone un duro golpe para «la autoestima» de la parte abandonada y en muchos casos «sentimientos de culpa exacerbados» para la parte que decide terminar con la relación…

En términos globales, la mejor manera de sobreponerse a la pérdida es mantener una cierta distancia emocional con el otro hasta que se haya elaborado el duelo por completo y llegado a su fase de aceptación, en este punto la persona podría retomar la relación ya desde una posición diferente. El problema es que muchas veces es muy difícil poder tomarse ese tiempo cuando hay hijos de por medio que obligan a mantener el contacto, en esos casos puede resultar muy útil un apoyo psicológico para poder sobrellevar mejor esta etapa.

¿Por qué sufrimos tanto con las rupturas de pareja?